AUDIOGUÍA

Ossa de Montiel: el ensueño del agua

Ruidera cuenta a sus siete hijas (Tomilla entre ellas) y dos sobrinas el origen de su familia. Recuerda los momentos con su abuelo Pedro y cómo él llegó a Ossa de Montiel a comienzos del siglo XX para trabajar en la Central Hidroeléctrica de Ruipérez. Al poco de llegar, corrió una aventura junto a cuatro mozos que lo llevaron a conocer el tesoro de La Ossa, la Cueva de Montesinos…

Mientras se adentran en la caverna, los mozos del pueblo le contaban viejas historias y leyendas sobre el pueblo, sus parajes y su patrimonio. Historias de la Historia que, como el agua, que se infiltra por la roca, viajaron con ellos en el pensamiento. Desde entonces, nunca pudo borrar estos recuerdos de su memoria. 

Ruta “Ossa de Montiel: el ensueño del agua”

EL GUIÓN

1. En busca del tesoro de La Ossa. Un viaje por el pasado de Ossa de Montiel

Ruidera cuenta a sus siete hijas (Tomilla entre ellas) y dos sobrinas el origen de su familia. Recuerda los momentos con su abuelo Pedro y cómo él llegó a Ossa de Montiel. Al poco de llegar, corrió una aventura junto a cuatro mozos que lo llevaron a conocer el tesoro de La Ossa, lo que cambió su visión sobre este rincón del mundo…

Ubicación: Centro de interpretación

[sonido ambiente de mujeres hablando]

Ruidera: Mirad estas fotos de cuándo erais niñas. Aquí, en la romería de San Pedro; aquí, dando un baño veraniego en las lagunas… Estas… estas son más antiguas… Yo en mi primera comunión, ¡anda! esta es en el cine de Barvino… y aquí con mis amigas un domingo de baile, ¡ay, qué joven era!… 

Tomilla: ¿Y estos quienes son? 

Ruidera: Estos son mis padres el día de su boda. ¡Qué diferencia con las bodas que hacen ahora!

Tomilla: ¿Y quién es ese hombre tan serio?

Ruidera: Pues fíjate, ese hombre es mi abuelo Pedro. Y, curiosamente, la razón por la que estáis aquí. Y cuando digo aquí, me refiero en Ossa de Montiel.

Tomilla: ¿Por qué lo dices?

Ruidera: Porque él no era de aquí, vino de un pueblo de la Mancha a La Ossa a trabajar, pero conoció a mi abuela y aquí para siempre se quedó. 

Tomilla: Ala, no sabíamos eso. ¿Llegaste a conocerlo?

Ruidera:  Claro, en gran parte me crié con él. Y os voy a contar una historia para entender por qué mi abuelo Pedro quedó enamorado de esta tierra. Fue una broma de los mozos del pueblo. O una aventura, como queráis tomarlo…

Tomilla: ¿Una aventura? 

Ruidera: Si, y es que gracias a él veo el pueblo con unos ojos distintos. Cuando era niña me subía a donde ahora se encuentra el Centro de Interpretación. Desde allí me contaba los secretos de este rincón montés y pedregoso que desciende a valles cargados de agua, bien conocido como el Campo de Montiel. 

Y me enseñaba el nombre de sus parajes; las plantas y animales de sus campos; los oficios de esta tierra y también; que por aquí y por allí, hay restos muy antiguos como el de la mitológica Ciudad de Lagos, el Castillo de Rochafrida o la Ermita de San Pedro. 

Pero para que lo sepáis, nuestro pueblo parece fundarse tras la conquista cristiana, allá en el siglo XIII, quedando en manos de la Orden de Santiago. Cobijado en un hondo, alimentado por su monte, tuvo duros momentos en su historia. Como aquel cuando 1500 soldados enviados por Carlos I, en el marco de la Guerra de Comunidades a principios del siglo XVI, arrasaron campos, casas, y las gentes del pueblo tuvieron que huir para salvarse… 

Tomilla: Pero nosotras no queremos ahora escuchar cosas tristes… ¡Queremos saber la aventura de tu abuelo!

Ruidera: Bueno, de acuerdo. Así comienza. [Pausa]. Ocurrió hace muchísimos años, en una mañana calurosa de mayo. Pedro era joven  y cuatro mozos del pueblo le habían propuesto llevarlo a ver el tesoro de la Ossa…

2. Alma de pastos, leña y miera. Los oficios y saberes del monte

Ruidera cuenta la llegada a la Cueva de Montesinos.  Describe su entorno y los oficios tradicionales que en ellos ocurrían como el pastoreo, la leña y la miera.

Ubicación: Cueva de Montesinos

Ruidera: Ocurrió hace muchísimos años, en una mañana calurosa de mayo. Pedro era joven  y cuatro mozos del pueblo le habían propuesto llevarlo a ver el tesoro de la Ossa. ¿Y sabéis dónde lo llevaron? A la Cueva de Montesinos. 

Aquel joven muchacho aún no sabía de su existencia y aquellos mozos dijeron que en su interior  se escondía un palacio de cristal que guardaba el más esplendoroso tesoro que podía imaginar…

Tomilla: ¿Y tu abuelo se pudo creer aquello?

Ruidera: ¡Qué iba a hacer un muchacho nuevo en el pueblo! Si seguía siendo un niño…

Tomilla: ¿Y quienes eran aquellos mozos tan malos?

Ruidera: No eran malos, eran bromistas y pobres trabajadores del campo…

De sol a sol. Día tras día. Uno trabajaba destilando miera en invierno, otro con su modesto ganado de cien cabezas, otro haciendo carbón en las carboneras y el último cortando leña para alimentar el horno…

Tomilla: Mie… ¿qué?

Ruidera: Miera. La miera es un aceite resinoso que se extrae de los tocones y troncos gruesos de los enebros. Y sus usos eran tan necesarios como el aire mismo, pues era la base de la veterinaria popular. Se curaban las heridas de ovejas, cabras y también caballerías. 

Y fíjate que contaba mi abuela que en la fuente se echaba sobre el agua para desinfectarla… Aquellas gentes conocían los misterios del monte, los secretos de cada encina y cada enebro. Cada palmo de tierra y cada pasto. 

Tomilla: ¡Qué pasada! ¿Y ya no existe la miera?

Ruidera: Pues precisamente en La Ossa ha habido dos familias que han seguido trabajandola hasta nuestros días. Y por eso seguimos siendo únicos. Atesoramos aquel saber lejano que ya se ha perdido…

Pero bueno, ahora me dejaréis seguir la historia, ¿no?

3. El Arroyo Alarconcillo, fuente de agricultura. Las fuentes, agricultura y ganadería en Ossa de Montiel

Ruidera cuenta cómo hicieron entrar a la misma Cueva de Montesinos a su abuelo. En una cavidad donde ya no llegaba la luz del día, recordaron viejas historias y romances. Ruidera le explica a Tomilla la importancia de la agricultura y ganadería antiguamente en el pueblo.

Ubicación: Ermita de San Pedro

Ruidera: Fontefrida, Fontefrida, Fontefrida y con amor, do todas las avecicas van tomar consolación, si no es la tortolica que está viuda y con dolor…… ¿No conocéis estos versos?

Tomilla: No…

Ruidera: Pues bien deberías saberlos… Y mientras descendían por las galerías de la cueva, seguían susurrando a mi abuelo: Déjame, triste enemigo, malo, falso, mal traidor, que no quiero ser tu amiga ni casar contigo, no. 

Y el pobre pues se asustó y comenzó a temer que le hicieran algo.

Tomilla: ¿Era algún tipo de hechizo?

Ruidera: Claro que no [casi riendo]

Son los famosos versos de un romance viejo: el romance de Fontefrida. Esta fuente es la que está a los pies del Castillo de Rochafrida y que ha convertido tanto a la fuente como al castillo, en una inmortal leyenda. 

Porque bien sabréis que en nuestros parajes hay numerosas fuentes y pozos ¿verdad?. Fuentes y pozos que servían para beber, y también para comer, pues sin agua no hay ni ganadería ni agricultura. 

En aquellos tiempos casi todas las familias del pueblo vivían de ello. Por ejemplo, en las huertas junto al arroyo Alarconcillo se sembraban patatas, habichuelas, panizo…

Tomilla: ¿Habichuelas? ¿Panizo? ¿Qué es eso?

Ruidera: Hoy les decimos judías o maíz, pero es prácticamente lo mismo. Se regaban estas huertas usando norias que, movidas por la fuerza de un burro o una mula, sacaban el agua del suelo. 

Recuerdo la del Colmenar o la de la Vega.

Tomilla: ¿Y en esta zona de San Pedro, donde estamos, también se sembraba?

Ruidera: Se cultivaba en todas partes que se podía. Y claro, aquí en San Pedro o en la zona de Rochafrida, en la vega, también. Fijaros que hasta llegó a plantarse arroz cerca de las lagunas. Había que luchar contra el hambre. 

Pero volviendo a la historia del abuelo…

4. Historias de bogas y eneas. Los usos naturales de las lagunas de Ruidera

Ruidera narra a sus hijas y sobrinas lo que le contaron aquellos mozos a su abuelo sobre el origen de las lagunas. También sus usos tradicionales como la pesca y la recolección de cañizo y enea.

Ubicación: Camping Los Batanes

Ruidera: Y mientras, seguían avanzando por los túneles y pasadizos que hay en la Cueva. Hasta que llegaron a una sala donde la luz ya no llegaba. Y contaba mi abuelo que ante tal oscuridad sintió como el miedo se apoderaba de sus huesos. Y que aquellos mozos se quedaron, como fantasmas, en silencio…

Tomilla: ¡Qué miedo!

Ruidera: Y contaba que en aquel momento comenzó a escuchar el rumor de una corriente de agua. Como si un río cruzara aquella oscuridad de piedra. Entonces, aquellos mozos encendieron un candil y comenzaron a contarle de dónde procedía aquel rumor oculto que se deslizaba entre la piedra. Que aquello era el río Guadiana y allí comenzaba su misterio… 

Pues como ya habréis escuchado sus aguas salen y entran de las entrañas de la tierra. Pero lo primero que crean son las Lagunas de Ruidera. ¿Recordáis sus nombres?

Tomilla: La Tinaja, La Redondilla, La Lengua, La Salvadora… Santos Morcillo… La Batana… y La Colgada [dudando y recordando]

Ruidera: Te faltan dos… Porque dejadme que os diga que todas las que has mencionado pertenecían a la Encomienda de la Orden de Santiago, hasta que en el siglo XIX fueron desamortizadas y vendidas a particulares. 

Pero las otras dos no. Una pertenecía a la iglesia de San Pedro y la otra al propio pueblo de La Ossa, la Conceja. 

Tomilla: ¿Y pudieron encontrar el río y llegar hasta las lagunas?

Ruidera: Pues los mozos decían a mi abuelo que, descendiendo por aquellas galerías y salas llegaban a las lagunas donde pescaban barbos y bogas, que luego vendían en el pueblo; 

Y también bajaban a por cañizo y enea…

Tomilla: ¿Para qué?

Ruidera: Pues el cañizo, mezclado con yeso, servía para construir las techumbres de las casas; y la enea servía para hacer sillas… 

¿Recordáis la foto que habéis visto del Cine de Barvino? Pues las sillas del cine precisamente eran de enea… Aún recuerdo ver en las esquinas a aquellas mujeres “ensoriando” sillas…

Tomilla: ¿Y regresaban por la cueva?

Ruidera: Eso ya no lo dijeron… Lo que sí contaban era como el Guadiana, tras dejar las lagunas, volvía a sumergirse en las entrañas de la tierra durante más de ochenta kilómetros hasta que en Los Ojos, volvía a manar; y, desde ahí, crece y crece y crece hasta llegar pomposo y grande a Portugal, donde entrega sus aguas al mar. 

Tomilla: Pero entonces, ¿es verdad que el río Guadiana y las lagunas nacen en la Cueva de Montesinos?  

Ruidera: [riendo] ¿Tú qué crees?

5. La magia de las lagunas. Las estructuras tobáceas en las Lagunas de Ruidera

Esta vez, Ruidera dejando la historia del abuelo cuenta el verdadero origen de las lagunas. Ni literario ni mágico: científico. Como el agua carbonatada, restos vegetales y el transcurso del tiempo diseñaron las lagunas. 

Ubicación: Chorro de las Minas

Tomilla: Entonces… ¿no era cierto lo que le contaron aquellos muchachos a tu abuelo?

Ruidera: A ver chicas, no se debe buscar la pura verdad en la magia de la literatura. Y aquellos mozos hicieron de su ingenio, una leyenda. 

Pero ya que preguntáis, os voy a contar una verdad, verdadera. Y no tiene que ver con la historia de mi abuelo Pedro. 

Tomilla: Pero esperemos que también sea una aventura, que si no…

Ruidera: Es una aventura que se escribe todos los días, bajo el sol y bajo la luna, desde hace miles y miles de años. 

Tomilla: Entonces si [riendo].

Ruidera: Mirad, nuestros montes están levantados sobre piedra caliza. Cuando llueve, el agua de la lluvia se filtra entre esta roca y, mientras desciende, va disolviendo el carbonato cálcico con el que está formada. 

Estas aguas crean conductos y depósitos de agua dentro de la propia roca. Y por supuesto pueden aflorar a la superficie, formando manantiales, arroyos y ríos.

¿Y qué ocurre? Que estas aguas carbonatadas corriendo en la superficie, pueden arrastrar restos vegetales, que, al encontrar un obstáculo en el terreno, se depositan y comienzan a formar diversas estructuras, como barreras y diques. Hasta que un día la barrera de toba es tan grande que corta el curso del río y forma una laguna. Y este hecho se repite, no una sino quince veces.

Entonces comienza a esculpirse paisaje único e irrepetible. Un escenario donde la geología nace, crece y muere a la vista de nuestros ojos. 

Y ese es el origen de las Lagunas de Ruidera. Las lagunas donde tantas veces os habéis bañado y que tantas tardes hemos paseado. 

Tomilla: Parece magia… Como su fuera la toba un verdadero mago Merlín

Ruidera: Es que la naturaleza rebosa magia…

6. Y se encendió una bombilla. Las Centrales hidroeléctricas de Ossa de Montiel

Ruidera les cuenta a sus hijas y sobrinas cómo se usó la fuerza del agua de estas lagunas para poder traer la luz al pueblo. Cómo el milagro de la electricidad procede del entendimiento de la naturaleza.

Ubicación: Central Hidroeléctrica de Ruipérez

Ruidera: Y la magia de la naturaleza, junto al ingenio del ser humano, es la que ha permitido que lleguemos al día de hoy y que vivamos como hoy vivimos. Por ejemplo, hoy no tendríamos electricidad de no ser así.

Tomilla: ¿Cómo? ¿Qué tiene que ver eso con la naturaleza?

Ruidera: Todo. Hay que entender el entorno para poder aprovecharlo. Si os digo que las primeras bombillas de La Ossa se encendieron con el agua de las lagunas, ¿os lo creeríais?

Tomilla: ¿También le contaron aquello a tu abuelo? Eran buenos mentirosillos…

Ruidera: Pues fijaros que aquello no fue necesario que se le contaran y, ¿sabéis por qué? Porque fue mi abuelo uno de aquellos jóvenes que vinieron a construir una de las primeras Centrales Hidroeléctricas que hacían llegar al pueblo la ansiada luz.

Tomilla: ¿En serio? 

Y, ¿dónde estaba la central donde trabajaba tu abuelo?

Ruidera: Pues habéis pasado cientos de veces al lado… Es la de Ruipérez y está junto al Baño de las Mulas, entre las lagunas Tomilla y Tinaja. ¿Recordáis el edificio grande y en ruinas?

Tomilla: ¡Si, claro!

Ruidera: Pues en la Central Hidroeléctrica de Ruipérez vivió y trabajó durante años. Allí, en las casas de los operarios, nació mi madre, vuestra abuela. Años de mucho trabajo y grandes cambios en las lagunas, pues hasta cavaron un canal para unir las lagunas de Tinaja y de San Pedro, y así evitar que se inundara la central.

Tomilla: ¿El Chorro de las Minas? ¿Dónde ahora paseamos con el kayak?

Ruidera: ¡Justo! Pero no sólo hubo esa central. El mismo propietario de la de Ruipérez, Julián Navarro, puso en marcha otra donde el antiguo molino de El Ossero unos años más tarde, en el 1927. Pero décadas antes ya estaba la pionera central de Santa Elena funcionando, junto a la Laguna Colgada.

Tomilla: Pero, ¿qué paso con ellas? Porque hoy ya sólo veo ruinas donde cuentas que había grandes industrias…

Ruidera: ¡Uyy! Es muy largo de contar. Pero, en resumen, es que estas pequeñas centrales hidroeléctricas dejaron de ser rentables cuando llegaron las grandes presas y las potentes centrales térmicas. Y, poco a poco, se sumieron en el olvido. 

Las tres que tenía nuestro pueblo dejaron de funcionar en los años 70. Una pena…

7. Martillos y muelas. Los molinos y batanes de Ossa de Montiel

Pero no siempre se usó la fuerza del agua para producir electricidad. Ruidera relata cómo, con anterioridad a las centrales, el agua se utilizaba para activar molinos y batanes, tan necesarios para la vida como el agua misma.

Ubicación: Plaza de toros

Tomilla: ¡No había podido imaginar que la electricidad pudiera venir del agua de las lagunas!

Ruidera: Si, pero el agua de las lagunas ha llegado a tener más importancia que aquella. De la fuerza de aquel agua, sobrevivían las gentes del pueblo. Pues del agua venía el pan, ¿sabíais eso?

Tomilla: ¿El pan? El pan vendrá de la panadería, ¿no?  [risas]

Ruidera: ¿Y con qué se hace el pan?

Tomilla: Mmm… con harina

Ruidera: Muy bien . Y, ¿de dónde viene la harina?

Tomilla: Pues de varios productos… pero aquí el trigo es el más importante ¿no?

Ruidera: ¡Genial! Y la pregunta importante, ¿cómo se convertía el grano en harina?

Tomilla: Mmm eso ya no lo sabría decir…

Ruidera: Pues se transformaba también del agua de estas lagunas. Allí había varios molinos harineros que aprovechaban la fuerza de la corriente para mover el rodezno que, a su vez, movía las grandes piedras circulares encargadas de moler el grano. 

En la época de mi abuelo había varios, pero unos de los más famosos fueron el de El Tobar y el de San Pedro, que fueron los que más tiempo estuvieron funcionando. Pero vamos, que como os decía, El Ossero y Ruipérez, antes de ser centrales fueron molinos harineros. Y también otros como el Molino nuevo o el Molino del Monario.

Y junto a los molinos harineros, los batanes…

Tomilla: ¿Batanes? Me recuerda al nombre de la Laguna Batana, pero… ¿Qué son?

Ruidera: ¡Bien hilado! Pues también son molinos, pero en este caso aplicados a los tejidos. Servían para dar consistencia a las telas. Por ejemplo, las mantas que se utilizaban para las casas o para poner sobre las caballerías…

Y como bien decías en la Laguna Batana hubo un batán… Pero hubo muchos más…. Los más famosos, los de las Beatas, frente al molino de Ruipérez, justo donde la lagunilla que hoy llamamos Plaza de Toros. Pero vamos, que hubo otros, como uno en el Arroyo Alarconcillo, u otro donde el Molino Nuevo. A este último le llamaban el Batán de las Bataneras.

Tomilla: ¿Tú conociste alguno de ellos?

Ruidera: No, los batanes dejaron de usarse hace mucho tiempo. 

Y bueno, dejadme que os cuente como termina la aventura de mi abuelo en la Cueva de Montesinos…

8. Agua y roca: el tesoro de Ossa. Salvar la memoria de un pueblo

Ruidera cuenta como aquella anécdota en la Cueva de Montesinos marcó para siempre a su abuelo. La roca y el agua siempre permanecieron presentes en las palabras de su abuelo Pedro. Agua y roca que se encuentran en aquella cueva conectaba el monte con las lagunas.

Ubicación: Laguna Conceja

Tomilla: Entonces, ¿cómo terminó la historia?

Ruidera: Pues tras contar aquellas historias, desandaron las galerías y las salas de la Cueva. Y, cuando salieron de nuevo al exterior, contaba mi abuelo que el sol del mediodía brillaba con fuerza.

Pero, en realidad, la aventura no había hecho más que comenzar. Pues desde entonces aquellos muchachos se hicieron muy amigos para siempre y para siempre quedaron unidos a aquel lugar. 

Unidos como el agua y la roca. Porque no puede entenderse La Ossa sin comprender como agua y roca hacen magia y literatura. Tampoco puede comprenderse quienes somos, sin comprender aquella historia que me contaba mi abuelo Pedro.

Ya de mayores solían volver allí y recordar aquella aventura. Y mientras paseaban hablaban del campo y de sus misterios. Y también del agua. Del necesario milagro de la lluvia. De los pozos y fuentes, y de cómo muchos de ellos se iban secando o desapareciendo entre la maleza. 

Y también cómo habían cambiado las lagunas. Cómo a aquellos barbos y bogas los habían sustituido nuevas especies como lucios y carpas. Cómo ya nadie conoce la enea y menos saber trabajarla…

Y cómo en el nombre de la Laguna Conceja sigue residiendo el sentido más comunitario del pueblo. Aquello que siempre perteneció a las gentes humildes y trabajadoras. Aquello que une al ser humano con la naturaleza.

Tomilla: ¡Qué unidos estamos con nuestra tierra y nosotras sin tampoco saberlo! Es una historia muy bonita. Y me sorprende ¡cuánto sabían las gentes de antes! ¡cómo conocían los secretos del campo y teniendo tan pocos recursos! 

Y, una pregunta, ¿dónde puedo leer o escuchar estas historias? Porque imagino que estarán escritas o guardadas para, de vez en cuando, poder recordarlas.  

Ruidera: Pues curiosamente… no. 

Por eso de vez en cuando me gusta ver estas viejas fotos. Porque verlas y hablar de él es volver a recordarlo. No sólo a mi abuelo Pedro, sino también a aquellos mozos y amigos suyos. A aquellas generaciones invisibles para la historia. 

Es la memoria la que nos une con la tierra. Olvidarlos sería desconocer quiénes somos.

Actuación financiada con cargo al programa de subvenciones en la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda, en el marco del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea-Next Generation EU
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